Alivio

22 12 2007

El alivio del suicida es saber que todo se termina cuando se apaga la luz.





FRASE

17 12 2007

“Todos pensamos que los demás están equivocados, y todos tenemos razón.”





Niños, libros y lecturas -Alejandro Dolina-

3 12 2007

Los niños precoces (por Manuel Mandeb)

Algunos niños dan frutos tempranos, no lo niego.
Sus padres se enorgullecen y los exhiben entre sus familiares y conocidos, cuando no en el cine o la televisión.
Me atrevo a pensar –sin embargo – que no toda precocidad es auspiciosa. Empecemos por decir que existen adultos bondadosos, agudos, valerosos o geniales. Y que también los hay mediocres, hipócritas, pomposos y canallas.
El niño precoz recibe la visita anticipada de ciertos rasgos de la adultez.
Algunos tocan el piano como expertos profesionales, otros aprenden lenguas, dibujan o poseen la ciencia.
Pero hay chicos cuya precocidad consiste en adquirir antes de tiempo el tono vacío y protocolar de las conversaciones de sala de espera. Y aprenden a los años la torpe filosofía de los tontos satisfechos:
“Así anda el mundo, Doña Juana…” “Qué se gana discutiendo, Don José…” “Hablando se entiende la gente, Carlitos…”
También repiten el lenguaje de las revistas y hacen suyas sus respuestas de los reportajes más vulgares.
Por cierto, mucha gente cree que ésa es la sabiduría. Y yo digo que más sabios son los pibes indoctos que observan con repugnancia los diálogos de los parientes bien educados.
Ojalá surjan muchos niños prodigio que se apropien del genio con impaciencia.
Pero para ser papanatas, me parece que no hay apuro.

Libro: Crónicas del Ángel Gris, página: 229





Frases sobre FILOSOFIA

25 11 2007

Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás.

René Descartes

 La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma en torno al ser.

Platón

 El que empieza a instruirse en la filosofía de todo se echa la culpa a sí mismo.

Epicteto de Frigia

 (Yo diría que al empezar a contemplar, al empezar a meditar sobre el mundo que nos rodea, al empezar con preguntas fáciles, pero duras como una piedra, no porque sean así, sino porque así las creemos. Al empezar con esto uno toma la responsabilidad que las demas personas se niegan, uno es quien consigue todo lo que quiere porque así lo desea, hasta uno consigue lo indeseable porque uno, sin quererlo, lo desea.)

La vida feliz y dichosa es el objeto único de toda la filosofía.

Marco Tulio Cicerón





Lost for words – Pink Floyd -

24 11 2007

I was spending my time in the doldrums
I was caught in a cauldron of hate
I felt persecuted and paralysed
I thought that everything else would just wait

While you are wasting your time on your enemies
Engulfed in a fever of spite
Beyond your tunnel vision reality fades
Like shadows into the night

To martyr yourself to caution
Is not going to help at all
because ther’ll be no safety in numbers
When the right one walks out of the door

Can you see your days blighted by darkness?
Is it true you beat your fists on the floor?
Stuck in a world of isolation
While the ivy grows over the door

So I open my door to my enemies
And I ask could we wipe the slate clean
But they tell me to please go fuck myself
You know you just can’t win





De la virtud que hace regalos(I) – Así Habló Zarathustra -

11 11 2007

Cuando Zaratustra se hubo despedido de la ciudad que su corazón amaba y cuyo nombre es: «La Vaca Multicolor» – le siguieron muchos que se llamaban sus discípulos y le hacían compañía. Llegaron así a una encrucijada: allí Zaratustra les dijo que desde aquel momento quería  marchar solo; pues era amigo de caminar en soledad. Y sus discípulos le entregaron, como despedida, un bastón en cuyo puño de oro una serpiente se enroscaba en torno al sol.  Zaratustra se alegró del bastón y se apoyó en él; luego habló así a sus discípulos.

Decidme: ¿cómo llegó el oro a ser el valor supremo? Porque es raro, e inútil, y resplandeciente, y suave en su brillo; siempre hace don de sí mismo.

Sólo en cuanto reflejo de la virtud más alta llegó el oro a ser el valor supremo. Semejante al oro resplandece la mirada del que hace regalos. Brillo de oro sella paz entre luna y sol.

Rara es la virtud más alta, e inútil, y resplandeciente, y suave en su brillo: una virtud que hace regalos es la virtud más alta.

En verdad, yo os adivino, discípulos míos: vosotros aspiráis, como yo, a la virtud que hace regalos. ¿Qué tendriáis vosotros en común con gatos y lobos?

Esta es vuestra sed, el llegar vosotros mismos a ser víctimas y regalos: y por ello tenéis sed de acumular todas las riquezas en vuestra alma.

Insaciable anhela vuestra alma tesoros y joyas, porque vuestra virtud es insaciable en su voluntad de hacer regalos.

Forzáis a todas las cosas a acudir a vosotros y a entrar en vosotros, para que vuelvan a fluir de vuestro manantial como los dones de vuestro amor.

En verdad, semejante amor que hace regalos tiene que en ladrón de todos los valores; pero yo llamo sano y sagrado a ese egoísmo.

Existe otro egoísmo demasiado pobre, un egoísmo que siempre quiere hurtar, el egoísmo de los enfermos, el egoísmo enfermo.

Con ojos de ladrón mira todo lo que brilla; con la avidez del hambre mira hacia quien tiene de comer en abundancia; y siempre se desliza a hurtadillas en la mesa de quienes hacen regalos.

Enfermedad habla en tal codicia, y degeneración invisible; desde el cuerpo enfermo habla la ladrona codicia de ese egoísmo.

Decidme, hermanos míos: ¿qué es para nosotros lo malo y lo peor? ¿No es la degeneración? -Y siempre adivinamos degeneración allí donde falta el alma que hace regalos.

Hacia arriba va nuestro camino, desde la especie asciende a la super-especie. Pero un horror es para nosotros el sentido degenerante que dice: «Todo para mí».

Hacia arriba vuela nuestro sentido: de este modo es un símbolo de nuestro cuerpo, símbolo de una elevación. Símbolos de tales elevaciones son los nombres de las virtudes.

Así atraviesa el cuerpo la historia, como algo que deviene y lucha.  Y el espíritu – ¿qué es el espíritu para el cuerpo?  Heraldo de, sus luchas y victorias, compañero y eco.

Símbolos son todos los nombres del bien y del mal: no declaran, sólo hacen señas. ¡Tonto es quien de ellos quiere sacar ciencia!

Prestad atención, hermanos míos, a todas las horas en que vuestro espíritu quiere hablar por símbolos: allí está el origen de vuestra virtud.

Elevado está entonces vuestro cuerpo, y resucitado; con sus delicias cautiva al espíritu, para que éste se convierta en creador y en apreciador y en amante y en benefactor de todas las cosas.

Cuando vuestro corazón hierve, ancho y lleno, igual que el río, siendo una bendición y un peligro para quienes habitan a su orilla: allí está el origen de vuestra virtud,

Cuando estáis por encima de la alabanza y de la censura, y vuestra voluntad quiere dar órdenes a todas las cosas, como la voluntad de un amante: allí está el origen de vuestra virtud.

Cuando despreciáis lo agradable y la cama blanda, y no podéis acostamos a suficiente distancia de los comodones: allí está el origen de vuestra virtud.

Cuando no tenéis más que una sola voluntad, y ese viraje de toda necesidad se llama para vosotros necesidad: allí está el origen de vuestra virtud.

¡En verdad ella es un nuevo bien y un nuevo mal! ¡En verdad, es un nuevo y profundo murmullo, y la voz de un nuevo manantial!

Poder es esa nueva virtud; un pensamiento dominante es, y, en torno a él, un alma inteligente: un sol de oro y, en torno a él, la serpiente del conocimiento.

Friedrich Nietzsche
Trad. A. Sánchez Pascual
Copiado de www.nietzscheana.com.ar





Friedrich Nietzsche

6 11 2007

Tenemos arte para no morir de la verdad.

No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.

Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.

La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor.

La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.

La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.

El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.

Hay almas esclavizadas que agradecen tanto los favores recibidos que se estrangulan con la cuerda de la gratitud.

Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.

En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.

La mujer perfecta es un tipo humano superior al varón perfecto, pero también es un ejemplar mucho más raro.

Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.





Johann Wolfgang Goethe

5 11 2007

Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil.

Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro.

La noche es la mitad de la vida y la mejor mitad.

No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.





Prólogo de Zarathustra III

30 10 2007

Cuando Zaratustra llegó a la primera ciudad, situada al borde de los bosques, encontró reunida en el mercado una gran muchedumbre: pues estaba prometida la exhibición de un volatinero. Y Zaratustra habló así al pueblo: Yo os enseño el superbombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo?
Todos los seres han creado hasta ahora algo por encima de ellos mismos: ¿y queréis ser vosotros el reflujo de esa gran marea, y retroceder al animal más bien que superar al hombre?
¿Qué es el mono para el hombre? Una irrisión o una vergüenza dolorosa. Y justo eso es lo que el hombre debe ser para el superhombre: una irrisión o una vergüenza dolorosa.
Habéis recorrido el camino que lleva desde el gusano hasta el hombre, y muchas cosas en vosotros continúan siendo gusano. En otro tiempo fuisteis monos, y aun ahora es el hombre más mono que cualquier mono.
Y el más sabio de vosotros es tan sólo un ser escindido, híbrido de planta y fantasma. Pero ¿os mando yo que os convirtáis en fantasmas o en plantas?
¡Mirad, yo os enseño el superhombre!
El superhombre es el sentido de la tierra. Diga vuestra voluntad: ¡sea el superhombre el sentido de la tierra!
¡Yo os conjuro, hermanos míos, permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os hablan de esperanzas sobreterrenales! Son envenenadores, lo sepan o no.
Son despreciadores de la vida, son moribundos y están, ellos también, envenenados, la tierra está cansada de ellos: ¡ojalá desaparezcan!
En otro tiempo el delito contra Dios era el máximo delito, pero Dios ha muerto y con El han muerto también esos delincuentes. ¡Ahora lo más horrible es delinquir contra la tierra y apreciar las entrañas de lo inescrutable más que el sentido de aquélla!
En otro tiempo el alma miraba al cuerpo con desprecio: y ese desprecio era entonces lo más alto: -el alma quería el cuerpo flaco, feo, famélico. Así pensaba escabullirse del cuerpo y de la tierra.
¡Oh!, también esa alma era flaca, fea y famélica: ¡y la crueldad era la voluptuosidad de esa alma!
Mas vosotros también, hermanos míos, decidme: ¿qué anuncia vuestro cuerpo de vuestra alma? ¿No es vuestra alma acaso pobreza y suciedad y un lamentable bienestar?
En verdad, una sucia corriente es el hombre. Es necesario ser un mar para poder recibir una sucia corriente sin volverse impuro.
Mirad, yo os enseño el superhombre: él es ese mar, en él puede sumergirse vuestro gran desprecio.
¿Cuál es la máxima vivencia que vosotros podéis tener? La hora del gran desprecio. La hora en que incluso vuestra felicidad se os convierta en náusea, y eso mismo ocurra con vuestra razón y con vuestra virtud.
La hora en que digáis:
¡Qué importa mi felicidad! Es pobreza y suciedad y un lamentable bienestar. ¡Sin embargo, mi felicidad debería justificar incluso la existencia!
La hora en que digáis:
¡Qué importa mi razón! ¿Ansía ella el saber lo mismo que el león su alimento? ¡Es pobreza y suciedad y un lamentable bienestar!
La hora en que digáis:
¡Qué importa mi virtud! Todavía no me ha puesto furioso. ¡Qué cansado estoy de mi bien y de mi mal! ¡Todo esto es pobreza y suciedad y un lamentable bienestar !
La hora en que digáis: ¡Qué importa mi justicia! No veo que yo sea un carbón ardiente. ¡Mas el justo es un carbón ardiente!
La hora en que digáis: ¡Qué importa mi compasión! ¿No es la compasión acaso la cruz en la que es clavado quien ama a los hombres? Pero mi compasión no es crucifixión.
¿Habéis hablado ya así? ¿Habéis gritado ya así? ¡Ah, ojalá os hubiese yo oído gritar así!
¡No vuestro pecado -vuestra moderación es lo que clama al cielo, vuestra mezquindad hasta en vuestro pecado es lo que clama al cielo!
¿Dónde está el rayo que os lama con su lengua? ¿Dónde la demencia que habría que inocularos?
Mirad, yo os enseño el superhombre: ¡él es ese rayo, él es esa demencia!
Cuando Zaratustra hubo hablado así, uno del pueblo grito: Ya hemos oído hablar bastante del volatinero, ahora, ¡veámoslo también! Y todo el pueblo se río de Zaratustra. Mas el volatinero que creyó que aquello iba dicho por él, se puso a trabajar.

 

Friedrich Nietzsche
Trad. A. Sánchez Pascual. Alianza Editorial
Copiado de www.nietzscheana.com.ar

 





El lobo estepario – Hermann Hesse

15 10 2007

“Otra vez tornó la visión con la lectura de un poeta, con la meditación sobre un pensamiento de Descartes o de Pascal aun en otra ocasión volvió a surgir, estando un día con mi amada, y a conducirme más adentro del cielo. ¡Ah, es difícil encontrase una huella de Dios en medio de esta vida que llevamos, en medio de este siglo tan contentadizo, tan burgués, tan falto de espiritualidad, a la vista de estas arquitecturas, de estos negocios, de esta política, de estos hombres! ¿Cómo no habría yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención? No puedo aguantar mucho tiempo ni en un teatro ni en un cine; apenas puedo leer un periódico, rara vez un libro moderno; no puedo comprender qué clase de placer y de alegría buscan los hombres en los hoteles y en los ferrocarriles totalmente llenos, en los cafés repletos de gente oyendo música fastidiosa y pesada; en los bares y varietés de las elegantes ciudades lujosas, en las exposiciones universales, en las carreras, en las conferencias para los necesitados de la ilustración, en los grandes locales deportivos; no puedo entender ni compartir todos estos placeres, que a mí me serían desde luego asequibles y por los que tantos millares de personas se afanan y se agitan. Y lo que, por el contrario, me sucede a mí en raras horas de placer, lo que para mí es delicia, suceso, elevación y éxtasis, eso no lo conoce, ni lo ama, ni lo busca el mundo más que si acaso en las novelas; en la vida, lo considera una locura. Y en efecto, si el mundo tiene razón, si esta música de los cafés, estas diversiones de las masas, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy el que no la tiene, entonces es verdad que estoy loco, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento.”